Cuando todo vale, nada vale: por qué necesitamos criterio estético para crear mejor. Conversaciones que es importante tener en algún momento de la vida
- Angel Gonzalez
- 19 abr
- 3 Min. de lectura
El día de ayer, en una clase, surgió una conversación importante. Estábamos hablando deun pieza alrededor del arte, de la belleza, de valor y de por qué no todo lo que se presenta como arte necesariamente lo es en un sentido profundo. Comenté algo que suelo repetir con frecuencia: no todo tiene que ser bonito, pero tampoco todo merece ser llamado arte solo porque alguien lo afirma. Y que pienso que en muchos casos creadores usan soluciones "baratas" o poco desarrolladas.
En ese momento, una alumna respondió: “Bueno, pero eso es subjetivo.”
Y claro que sí. Toda opinión estética tiene un componente subjetivo. Lo que nos gusta, lo que rechazamos, lo que nos conmueve o nos parece vacío, pasa por nuestra sensibilidad personal. Pero hay una confusión frecuente en nuestra época: creer que, porque existe subjetividad, entonces todo vale lo mismo.
Y no es así.
Subjetividad no significa ausencia de criterio
Decir que algo es subjetivo no cancela la posibilidad de pensar mejor. No elimina la experiencia, la historia, la técnica, la sensibilidad educada ni la capacidad de comparar.
Por ejemplo: dos personas pueden tener gustos distintos en música. Pero eso no significa que una composición trabajada durante años y una melodía improvisada al azar posean el mismo nivel de desarrollo formal.
Lo mismo ocurre en las artes visuales y en la cerámica.
Que una pieza guste mucho en redes sociales no la convierte automáticamente en una obra profunda. Que una instalación sea famosa no significa que posea riqueza estética. Que algo sea caro no lo vuelve valioso en sentido creativo.
El caso de la repetición como recurso
Tomemos el caso de Yayoi Kusama, conocida mundialmente por el uso obsesivo de puntos, repetición e instalaciones inmersivas.
Es válido admirar su trabajo. También es válido cuestionarlo.
Su obra puede leerse desde temas como obsesión, identidad, psicología, repetición y experiencia espacial. Pero también es legítimo preguntarse si cierta parte de su recepción contemporánea depende más del espectáculo visual, de la fotogenia para redes sociales y del aparato institucional del mercado del arte, que de una profundidad formal sostenida en cada pieza.
Hacer esa pregunta no es ignorancia. Es pensamiento crítico.
El problema de nuestra época: confundir visibilidad con valor
Vivimos un tiempo donde lo visible parece importante solo por ser visible.
Si una pieza genera fotos, likes, filas y mercancía derivada, muchos asumen que ya quedó demostrada su importancia. Pero el mercado puede amplificar cosas mediocres. La popularidad puede inflar obras débiles. Y una narrativa institucional puede sostener durante años algo pobremente resuelto.
Esto no es nuevo, pero hoy sucede con mayor velocidad.
Por eso necesitamos educación estética.
¿Qué entendemos por criterio estético?
En BARRO.CO no buscamos imponer gustos personales ni decirle a todos qué deben amar. Buscamos algo más serio: formar criterio.
Tener criterio estético significa aprender a observar:
coherencia entre idea y forma
riqueza formal
calidad de ejecución
sensibilidad material
profundidad simbólica
riesgo creativo real
dominio técnico
capacidad de sostener interés en el tiempo
no superficial
presencia auténtica
Una pieza sencilla puede tener enorme valor.
Una pieza compleja puede ser vacía.
Una pieza minimalista puede ser magistral.
Una pieza llamativa puede ser hueca.
El criterio permite distinguir.
¿Y qué tiene que ver esto con la cerámica?
Muchísimo.
En cerámica es fácil caer en dos trampas:
Hacer “cosas bonitas” sin profundidad.
Hacer “cosas raras” creyendo que rareza equivale a arte.
Ninguna garantiza valor.
Lo que buscamos en el taller es otra cosa: piezas donde convivan:
intención clara
investigación formal
lenguaje plástico
trabajo técnico
sensibilidad estética
desarrollo personal
No queremos piezas tipo Pinterest repetidas sin pensamiento. Tampoco ocurrencias disfrazadas de arte contemporáneo.
Queremos obra con sustancia.
Apostar por algo más alto
Aunque no exista una verdad absoluta final sobre el arte, eso no significa renunciar a toda jerarquía.
seguir apostando por valores altos:
excelencia
honestidad formal
profundidad
oficio
sensibilidad
inteligencia visual
trabajo serio
Eso eleva al creador.
En BARRO.CO no venimos solo a fabricar objetos. Venimos a entrenar la mirada.
Porque cuando la mirada mejora, mejora la mano.
Cuando mejora la mano, mejora la forma.
Y cuando mejora la forma, empieza a aparecer una obra con verdadero peso.
Si quieres trabajar en desarrollar criterio estético, lenguaje plástico y piezas con profundidad, escríbeme por WhatsApp o conversemos en cualquiera de las sedes. Ese también es parte del taller: aprender a ver.
Cómo siempre, les mando un abrazo fuerte y gracias por leerme
Angelo Cerámica
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